Diseño eficiente

Diseño para ahorrar energía

El diseño es la fase más importante en la realización de un edificio: su nivel de eficiencia energética depende en gran medida de las técnicas de construcción introducidos en la fase de diseño y de los materiales utilizados.

Es posible obtener un buen nivel de eficiencia energética tanto en la nueva construcción a través de técnicas de diseño bio-climáticas, como en los edificios existentes a través de la adecuada intervención de recalificación energética. Por tanto, es necesario prestar gran atención a las técnicas y materiales utilizados para la construcción del edificio; por ejemplo, en la realización de la fachada, la elección de un buen material aislante permite aislarse del frío en invierno y del calor en verano, lo que aumenta la calidad de vida. En el caso de los edificios nuevos la orientación juega un papel esencial, de hecho, un buen posicionamiento de la vivienda con respecto a los puntos cardinales le permite aprovechar al máximo la radiación solar para aumentar las contribuciones en el período de invierno permitiendo un importante ahorro energético.



Es fundamental para el edificio diseñar un sistema de alto rendimiento totalmente integrado.

El diseño eficiente debe tener en cuenta tanto las contribuciones como las pérdidas, y es importante hacer un balance de las pérdidas energéticas de cada componente de la construcción de manera individual, teniendo en cuenta siempre que la eficiencia energética depende del comportamiento térmico del conjunto, como lo demuestra el esquema: